24 horas, para ti, para Celia, para mi y para todas. Es el tiempo que tenemos cada día. No hay más, ni lo habrá. ¿Cómo gestionarlo?¿cómo decidir cuánto dedicar a una cosa u otra?¿cómo priorizar? e ahí las cuestiones claves mi chica. Has de preguntarte esto a ti, no a los demás, solo tú tienes la respuesta correcta y ellas te van a llevar a gestionar correctamente tu tiempo.

Cuándo le escribí a Celia para colaborar y que fuese una de las 10 Emprendedoras en Acción, no se lo pensó y me dijo “sí Roy, ¿elijo yo el tema?”. Eligió Gestión del Tiempo y puntualizó “espero no ponerme tan trascendental”, en ese momento no le dí importancia, ahora sé a lo que se refería.

Este no es un post en el que Celia te va a decir paso a paso lo que tienes que hacer con esas 24 horas de las que dispones, ni siquiera te va a enseñar un método de cómo Gestionar tu tiempo, de ese estilo de artículos hay muchos, incluido en su web.

Lo que escribe y comparte aquí va mucho más allá, desde luego es trascendental, hace pensar y es real como la vida misma. Los métodos se crean para llevar unas pautas a la hora de querer conseguir ciertos objetivos, como el ser más productivos, estos se prueban en algunas personas a las que les va genial (con ciertas variaciones siempre) y aunque no te lo digan, siempre hay que adaptarlos a cada persona y situación.

Lo mismo ocurre con la gestión de esas 24 horas que tenemos a diario, antes de saber cómo usarlas, haz de conectar contigo misma, saber qué es realmente importante para ti, cuáles son tus prioridades, aprender a ser flexible y dejar de lado la culpa…de esto nos habla Celia.

A mí me ha dejado fascinada con su artículo. Leelo hasta el final. No te lo pierdas y déjame un comentario con tus impresiones, este es un gran tema a debatir.


conectar contigo misma y aprender a gestionar tus tiempos como clave para emprender con seguridad

 

El tiempo. Ese gran enemigo o aliado de toda emprendedora online. Porque, a fin de cuentas, tú, como yo, tienes 24 horas al día. ¿Por qué entonces algunas de nosotras parece que creamos y creamos sin parar mientras otras permanecen estancadas, bloqueadas, paralizadas, sin ver los resultados que esperan?.

El tiempo es relativo. Es más, me atrevería a decir que no es tan real como nos hacen creer. Si no ¿por qué cuándo haces algo que te apasiona sientes que pasa volando y otras veces, cuándo estás sumergida en esas tareas más rutinarias, automáticas y aburridas, te parece que las horas no pasan?.

Sí, el tiempo es tu aliado cuándo lo inviertes en acciones que te importan, en tus prioridades, en esos objetivos y actividades que están alineadas con tus valores y principios, tanto a nivel personal como profesional. Porque, al final, separar estas facetas de tu vida es una misión imposible. Tú eres tú y tus prioridades son las mismas.

Hoy te puede apetecer invertir tiempo en diseñar tu próxima estrategia de comunicación pero, tal vez, mañana, a la misma hora que hoy, te apetezca más salir al parque con tu hijo que sentarte frente al ordenador. Los horarios cerrados, no flexibles, nos cortan las alas. Aunque a veces no queda otra que marcarlos si queremos tener cierta estabilidad ¿verdad?.

No te digo que no planifiques, te digo que lo hagas pensando siempre si eso que vas a hacer, lo haces por obligación o porque es lo que quieres hacer en realidad. Claro que tenemos que planificar, sino, nuestra vida sería caótica en todos los aspectos. Vivimos en un mundo dónde el tiempo es un factor muy importante a la hora de organizarnos y escapar por completo a él es prácticamente imposible.

Pero hay formas de convertirlo en nuestro aliado, estirando mágicamente las horas que dedicamos a esas actividades que nos apasionan, tanto personal como profesionalmente. Y no es una fórmula mágica reservada solo a los elegidos, cualquier persona tiene acceso a esa forma de organización si es consciente de que nunca es cuestión de falta de tiempo, sino de prioridades.

Nunca falta tiempo porque el tiempo que hay es el que puedes repartir en las diferentes tareas que decides llevar a cabo. No te falta tiempo, tampoco te sobra. Esa sensación de no llegar nunca a nada, tan relacionada con el estrés que vivimos muchas de nosotras, a veces surge por no tener claridad y foco. No sabemos lo que queremos de verdad y nos dejamos llevar por lo que va surgiendo.

Hoy me marco en mi planning que mañana dedicaré 2 horas a gestionar mi calendario de contenidos. Estupendo. Ya tienes esas dos horas reservadas y en base a ello, te organizas el resto del día: correos electrónicos, redes sociales, clientes, los niños, tus hobbies… Fantástico. Pero ¿qué pasa si surge un imprevisto? ¿Si de repente el niño cae enfermo y tienes que ir a recogerlo justo cuándo ibas a trabajar en tus contenidos? El caos.

Perdemos los nervios, sentimos que no hacemos lo que TENEMOS que hacer y lo pagamos con el niño, el marido, la madre y la profesora si se pone en medio. Hemos cedido el control, nuestro control. No has tomado acción ante un imprevisto, te has limitado a activar tu piloto automático y reaccionar, dejándote llevar por la frustración del momento. Una frustración que, si rascas un poco, verás que está teñida de culpa.

Sí, de culpa. Porque si tú, como yo, decidiste emprender para conciliar… ¿qué sentido tiene sentirte frustrada, incluso enfadarte contigo misma y con el mundo, por tener que cuidar a tu hijo en vez de trabajar tu calendario de contenidos? Ya te lo digo yo: ninguna. No pasa nada. No se cae el mundo ahí fuera. Los imprevistos están a la orden del día. Tú y yo somos humanas. Y eso, los clientes, lo entienden.

Y sé de lo que hablo porque lo he pasado. Yo era de esas que se fustigaba una y otra vez por dejar cosas a medias o pendientes. Anotaba cada acción que quería emprender en mi interminable lista de tareas y conforme la lista crecía, también lo hacía mi frustración y desmotivación. Sí, cuánto más trabajo tenía, más desencantada me encontraba.

¿Por qué? Muy sencillo. Porque había perdido la conexión conmigo misma, con mi gran para qué, mi motivo para emprender. Me estaba dejando llevar por mis obligaciones sin meditar detenidamente si esas acciones auto-impuestas me acercaban a la vida que yo había diseñado para mí o me estaban manteniendo ocupada sin más. Ni te imaginas la de tiempo que he invertido en estar ocupada sin ser productiva.

Pero una vez que asumes el tiempo real del que dispones: cero. Entiendes que sí, planificar es maravilloso para tener una idea estimada de qué vas a hacer para conseguir tus objetivos. Pero si hoy surge una urgencia y no puedes hacer lo que tenías agendado, no te culpas ni te maltratas a ti misma. Lo aceptas, miras tu agenda y cambias la planificación mientras atiendes el imprevisto.

¿De qué sirve lamentarse por algo que escapa a tu control? Si no puedes hacer nada por cambiar la situación y volver a la planificación inicial ¿para qué perder más tiempo en lamentaciones regodeándote en tu mala suerte? No merece la pena. Haciendo eso, sigues perdiendo tiempo. Te enfocas en el problema no en buscar posibles soluciones… y cuándo pones tu foco y tu energía en el problema, crece cada vez más deprisa.

Y es que el tiempo no se gestiona, se invierte. Es imposible crear un planificación cerrada y cumplirla al 100%. Y si partes de ese objetivo al establecer tus actividades diarias, corres el riesgo de desmotivarte, frustrarte, quemarte, estresarte y, por último, pensar seriamente en tirar la toalla. No te falta tiempo, no eres una torpe, perezosa, incapaz… Eres humana, como todas y cada una de nosotras.

Así que sí, te animo a planificar tus días pero:

  • De forma flexible, contando siempre con posibles imprevistos que puedan dar al traste con esa planificación.
  • De forma consciente, estando muy atenta a esas actividades importantes que son necesarias para que todo vaya bien. Haz un seguimiento de estos objetivos a realizar sí o sí… no vaya a ser que se conviertan en urgencias ineludibles.
  • De forma realista, sabiendo que es un planning orientativo, susceptible de ser reajustado sobre la marcha y no pasa absolutamente nada. No te sientas culpable si tus prioridades cambian de repente. Lo raro sería que fueran siempre las mismas.

 

Si caes en el error que todas hemos cometido de convertir esas tareas que hacemos por gusto en obligaciones, poco a poco, puedes ir perdiendo la motivación a la hora de llevarlas a cabo. Ya sabes, lo que hoy haces como favor, mañana puede convertirse en obligación y comienzan los problemas.

Y eso, lo notamos. Cuándo los tengo que y los debo superan con creces a los quiero hacer ¡mec! Suena nuestra alarma interna y hay que escucharla. No te conviertas en tu propia esclava, siempre hay más de una opción. Pero tienes que estar abierta y dispuesta a asumir que no eres una superwoman y, a veces, tendrás que tomar rutas alternativas e, incluso, buscar ayuda externa.

Sí, por esas rutas alternativas puede que tardes más en llegar. Pero te aseguro que tu estabilidad mental y física te lo agradecerán con creces. Emprender es una carrera de fondo dónde la pasión, paciencia y constancia marcan la diferencia entre un negocio creado con pasión y otro creado porque es lo que toca y no queda otro remedio.

Pon pasión en cada una de esas actividades que realizas a diario al margen del tiempo que les puedas dedicar. Si hoy solo dispones de una hora, da lo mejor de ti en esa hora, desconecta y sigue con tu día con la convicción de que lo has hecho lo mejor que sabes con las herramientas y recursos que tienes a tu alcance ahora. Aprende a felicitarte y a valorar lo que haces teniendo en cuenta la situación real que vives.

Y cuándo vuelva a pasar por tu mente la frase: no tengo tiempo, no me da la vida… Pregúntate a ti misma:

  • ¿Por qué no tengo tiempo y por qué no me da la vida?
  • ¿Qué estoy haciendo para que no me de tiempo hacer esto otro?
  • ¿Cuál de estas dos actividades me apetece hacer más?
  • ¿Cuál de las dos actividades me acerca a mi gran objetivo final, ese que me hizo lanzarme a esta aventura?

 

Tal vez sientas que no te da la vida porque ha cambiado alguno de tus valores, prioridades o, incluso, tu objetivo final. De ser así, ha llegado el momento de revisar de nuevo para qué decidiste emprender, qué querías conseguir y en qué punto estás ahora mismo. También puede ser que detectes que esa actividad que estás postergando no es tan importante y puedes prescindir de ella.

Pero para descubrir esto, necesitas parar. Detenerte. Conectar contigo, preguntarte qué está pasando y aceptar las respuestas que tú misma te des. Todas tenemos límites, todas tenemos el mismo tiempo. Pero cada una de nosotras decide en qué lo invierte y en qué no. Sin culpabilidades, sin enfados, sin estrés ni frustración. Tal vez solo descubras que te estabas desviando del camino y tienes que volver a reencontrarte.

Te animo a revisar tu lista de tareas pendientes, esas que vas coleccionando en interminables agendas electrónicas o de papel y preguntarte para que las anotas si cuando tienes un momento para hacerlas, vuelves a dejarlas ahí. Es un ejercicio muy práctico de honestidad con nosotras mismas que puede aclararnos muchas cosas.

Pruébalo y me cuentas.

emprendedoras en acción celia


 

En el anterior artículo de esta sección Arianna nos habló de la importancia de vender, que es indispensable si queremos emprender con seguridad, trabajar la mentalidad y perder ese miedo que la mayoría tenemos de hacer ventas.

Pero esto es algo muy obvio, lo que no lo es tanto (aunque cada vez conseguimos que se expanda más) es que otro indispensable es conectar con nuestra esencia, aprender que lo que nos cuentan como verdades no lo son tanto, hay que adaptarlo todo a nosotras, nuestros estilos de vida y prioridades, buscar nuestra propia misión, propósito visión y significado de éxito. Al igual que no se trata tanto de lo que se consiga mañana, sino de lo que disfrutemos hoy.

Esta es la conclusión que saco de todo este artículo de Celia, que no es cuestión de métodos o de necesitar 48 horas, sino de adaptarnos, hacer sin presión sino con pasión, priorizar, conocernos, vivir y disfrutar.

Espero que te haya gustado tanto como a mi y nos dejes tu comentario, para seguir charlando sobre el tema 😉 .

Hasta el día de hoy en Emprendedoras en Acción:

¡Nos vemos en los comentarios! 😉.

roinmar duran coah mentora consultora de marketing

Roinmar duran

 

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